(un blog foto-tecno-conceptual de Pedro M. Alhambra)

Muchas veces desde que tengo este blog me he planteado si realmente merece la pena lo que hago. Porque lo cierto es que, para mi mismo, hay días que se torna casi como una losa, una obligación moral para conmigo el continuar, el escribir un nuevo hilo. Pequeña titánica tarea. Hay días sin embargo que me encanta, que la cosa fluye, que todo funciona, que te sientes uno con el cosmos mientras haces lo que te gusta y sabes que las personas que te siguen lo agradecen;  pero hay veces que resulta difícil encontrar la finalidad, o más que encontrársela, reencontrarla. Porque siempre he tenido muy claro qué quería hacer con el blog, pero hay muchos días que me olvido, y me cuesta reencontrar la idea primigenia. Porque los días pasan y las emociones con ellos y me muevo un poco variablemente hacia lo que en ese momento me atrae. O sencillamente ando en otra onda. De ahí la diversidad de mi blog.

También me he preguntado a veces sobre mi imagen. No sé si mi imagen queda dañada con este blog, aunque si lo pienso detenidamente tampoco me importa. Si me importase muchas veces no pondría cosas que pongo. Pero sé que las opiniones que se vierten casi siempre tienen efectos en la gente, y no siempre positivos: en lo variable del mundo precisamente reside su gracia y a la vez su lastre. Hace mucho tiempo que dejé de creer en la imagen para con los demás, aunque a veces duelan los juicios ajenos; sin embargo siempre se tiene la sensación de que la imagen de uno mismo reflejada es una sombra de dos caras, no siempre bien definida. Esto quizá sea una de las cosas que más me llaman la atención. No diría que me asusta, simplemente me hace gracia. Porque para escribir un blog hay que verlo todo subido desde una atalaya o se corre el riesgo de no ser uno mismo sino de mostrar únicamente lo que los otros quieren que seamos. Es un error de base puesto que la falta de sinceridad se puede oler en el ambiente, es un error no ser uno mismo precisamente con la gente que espera que lo seas. La falta de sinceridad provoca que los demás esperen de ti más o menos de lo que puedes dar o más o menos de lo que eres.

Es por ello que quizá sea bueno escribir de una forma distante, mostrar lo que sabes sin más, sin implicarse emocionalmente con nada. Es una manera de verlo como tantas otras. Hay días, como hoy, que me gusta implicarme de forma profunda, opinar.

Los foros de opinión se dan a una enfermedad del Opinar, porque opinar en el mundo de hoy es algo tan común que se ha convertido casi en una enfermedad humana. La opinión se ha convertido en la quitaesencia de la “relatividad”, esa cosa tan mal vista porque todos tenemos opinión y todos nos confundimos. Muchos hablan directamente desde el más profundo desconocimiento, y “no importa” -sí que importa- ya que todas las opiniones merecen respeto. Y lo que decimos o pensamos siempre se tergiversa por el lado contrario, en un afán de sólo tener la razón. Es lamentable el mundo así visto, un sinsentido. Por ello me pasé al mundo blog: desde las atalayas/blog no hay debate, sólo información en un sentido (o casi exclusivamente) sin interacción de opiniones ajenas. Es sólo una forma de ver el mundo que puede ser afín a la de los demás, a la de un grupo , o a la de muchos, que se muestra sin ataduras: mi rincón de libertad para mi mismo. Es del único modo que entiendo mi blog y el modo en que me satisface.

Es por ello que hay días en los que me siento forzado y no me gusta. Es paradógico el sentir lo bueno que es que la gente lea tu blog; pero a la vez es difícil el ver como esperan de ti más cosas, una especie de sensación de responsabilidad se instala en tu cabeza:  ya tienes un público que está esperando que publiques algo y no puedes poner cualquier cosa. La paradoja del éxito que cercena la libertad. El sentir esto muchas veces hace que te autocortes las alas y muchas veces te muerdes la lengua cuando querrías decir algo que no dices por no ser políticamente incorrecto (lo cierto que soy bastante políticamente incorrecto “per sé”, pero puedo llegar a serlo muchísimo más la mayoría de las veces).

En fin, que me he puesto filosófico hoy. Eso me pasa por levantarme a las 5 de la mañana y por beberme por la noche una copa (o dos) de vino.

Hasta mañana :D .

© 2010, Pedro M. Alhambra. All rights reserved.

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La responsabilidad de tener un blog, o cómo bloguear sin ser siendo. Divagaciones sobre el "bloguerismo"., 5.0 out of 7 based on 1 rating
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1 comentario

septiembre 8th, 2010

la finalidad es simplement expresarte creo yo. Yo me dievierto el día que no sea así lo dejaré, yo me quejo en él el día que no sea así lo dejaré, comparto cosas el día q no sea así lo dejaré, descubro cosas y el día que no sea así lo dejaré…

salu2

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